lunes, 28 de marzo de 2011

Habilidades Sociales (guia)

Guía para el Proyecto de Entrenamiento en Habilidades Sociales
1.       DENOMINACIÓN del programa (Nombre del Programa).
2.       JUSTIFICACIÓN del programa (Delimitar la relevancia social del programa, es decir, dar las razones o motivos del programa).
3.       OBJETIVOS GENERALES Y ESPECÍFICOS DEL PROGRAMA.
4.       REQUISITOS DEL PERSONAL
a.       Tipo y número (Que cantidad y de que profesión).
b.      Determinación de las funciones (Delimitación de las actividades a realizar por cada uno
5.       DESTINATARIOS (A quienes va dirigido el programa).
a.       Temática escogida (Cuál es el tema seleccionado).
b.      Carencias encontradas en los sujetos.
c.       Aspectos positivos o potenciales de los sujetos.
d.      Número máximo de sujetos (Indicar cuál es el número máximo de sujetos aconsejable para poder desarrollar efectivamente el programa).

6.       BLOQUES (Actividades a realizar en el proyecto, cómo se realizan, grupo de trabajos, consignas, tiempo, etc.)
7.       TEMPORALIZARÍAN.
a.       Número de sesiones que se realizaran.
b.      Duración de las sesiones.
c.       Calendario.
d.      Duración.

8.       RECURSOS MATERIALES
9.       METODOLOGÍA
a.       Actividades empleadas y/o técnicas. (Explicar cómo se desarrollara cada actividad, consignas, etc.).
10.   EVALUACIÓN (cuál será la forma de valorar si el programa ha sido efectivo o no, cuál es la técnica utilizada, cada cuanto se realizara la evaluación, etc.)
11.   BIBLIOGRAFÍA
a.       Normas APA 2010.
12.   ANEXOS

jueves, 24 de marzo de 2011

miércoles, 9 de marzo de 2011

Técnicas de Evaluación

IMAGEN
Que mal huele esta oficina y que desordenada ha estado últimamente, pensó Gabriel, sentado en su sillón de cuero negro con las manos cruzadas detrás de la cabeza, piernas estiradas sobre el escritorio mirando sin mirar al frente.
Es que el último semestre había sido fatal para la “Consultora Centenario”, el trabajo había mermado y como si eso fuese poco, los clientes más importantes no estaban satisfechos con los servicios prestados.
Apenas dos meses atrás la Petrolera Brasilera PETROLINE había rescindido los contratos de trabajo que firmara con el personal seleccionado por la consultora del Ing. Gabriel Méndez.
El motivo, “el personal recomendado no cumple con los requisitos solicitados”. Y en media hora llegarían, puntualmente, los de la revista “Las Rosas” para presentar sus respectivas quejas.
El teléfono ya no suena como meses atrás y lo que mas preocupaba a Gabriel, no era la caída de facturación ni el aumento de los gastos fijos, ni siquiera haber perdido los dos últimos juicios laborales, que le costaran el departamentito del centro y los últimos ahorros en efectivo que tenia. Lo que más preocupaba y angustiaba a Gabriel era la pérdida de imagen, para él y su empresa el lema era “La imagen es todo”….
De ahí la obsesión por la selección de su personal quien posteriormente serian responsables de evaluar, analizar, seleccionar y por fin recomendar el sujeto o grupo a las distintas empresas que solicitaban los servicios de la consultora.
Gabriel Méndez nunca llegaba a leer más del tercer renglón del Curriculum que tenía en frente de sus ojos, para Gabriel si era mujer, tenis menos de treinta años y era soltera, estaba contratada.
Luego vendría la segunda y tercer fase final del proceso de selección.
En la segunda, la miraría traspasar la puerta, caminar de frente los tres metros que separaban la entrada se su escritorio, como estaba vestida, como combinaba los colores, la gravedad de la curvas de su cuerpo y el aroma a perfume que dejaría al acercarse, luego solo la vería irse.
La tercer fase y final seria cundo Gabriel juntara toda las “fichas” de solicitudes del último mes en una reunión privada en el bar de su primo Nicolás.
Las dos “fichas” que quedaran en la mesa de Gabriel después de las tres de la mañana serian las incorporadas al plantel estable.
Quizá por este método tan particular de selección de personal que tenia Gabriel se hacía tan conflictiva y tediosa la convivencia en las oficinas de la calle Córdoba casi esquina Francia, sobre todo los lunes..
A las nueve en punto golpearon la puerta del despacho de Gabriel, eran los editores de “Las Rosas”, Melina y Agustín Villafañe, dos hermanos que además de dirigir la revista dirigían el multimedios “La Capital”, monopolios de medios de la ciudad de Córdoba.
Meses atrás “Las Rosas” había solicitado a la consultora la selección y análisis de personal para cubrir el puesto vacante de “redactor en jefe” o “jefe de redacción” como le gustaba decir a Melina Villafañe.
Pero hoy no asistían para solicitar personal, sino para presentar formalmente sus quejas y las debidas explicaciones del caso, si las había, porque Martin Sedan llevaría en poco tiempo más a la quiebra a la revista, no solo por su inoperancia en el cargo sino por su comportamiento liberal y promiscuo.
Martin había sido entrevistada por Andrea Callejas una profesional recién recibida que apenas traspasar la puerta del despacho de Gabriel se transformo en su preferida.
El caminar felino, sostenido por sus largas y flacas piernas, el cabello negro olivo en contraste con la blanca piel y los pechos sugerentes que asomaban del exagerado escote, hicieron su propio trabajo de selección.
Semanas después estaba frente a Martin Sedan dejándose seducir por la sonrisa brillante y sana, por la mirada de azul tranparente y la verba melosa del joven.
Al igual que Gabriel, Andrea no supo o no pudo pasar del tercer renglón de la curricula de Martin, antes de la media hora de la entrevista el joven ya estaba seleccionado y Andrea con una sonrisita nerviosa y un húmedo apretón de manos lo despedís del despacho.

Martin Sedan se había presentado a la entrevista de trabajo con pocos lauros en su haber, su juventud no le permitía más que un secundario completo, una licenciatura en comunicación social incompleta y un viaje alrededor del mundo pagado por sus padres como premio a la culminación del ciclo secundario sin materias previas. Con esta experiencia y una seducción irrefutable logro que la licenciada Andrea Callejas le otorgara el puesto solicitado.
Martin ingreso a la revista el lunes dos de marzo, el aire acondicionado del edificio calmo en pocos segundos el sopor que traía de la calle. Minutos después lo recibía Agustín para darle la bienvenida y ponerlo en funciones.
Antes de medio día ya estaba instalado en su escritorio, cuando acompañada de Agustín entro al despacho Isabel Acuña, su nueva secretaria personal.
En poco tiempo la popularidad de Martin creció a niveles sorprendentes. Las reuniones de editorial cada vez más frecuentes y los temas políticos y sociales girando hacia temas del espectáculo y vanidades llamaron poderosamente la atención de los directores. El jefe de redacción se estaba volviendo incontrolable.
Ya no venia temprano a trabajar, mas bien lo hacia después de medio día, nunca se retiraba a las seis con la mayoría de los empleados, mas bien se quedaba hasta altas horas de la noche, más preciso, es decir, hasta la madrugada.
Martin propuso a un grupo selecto de periodistas cambiar el horario de trabajo, de esta manera podrían cubrir mejor los eventos que se realizaban en los resto y bares de moda, donde concurría la farándula local.
A las diecinueve horas, ya cerrado el edificio, Martin encargaba bocaditos y bebidas al bar “El Cairo” que quedaba frente al edificio, comenzaba así la jornada de “trabajo”. Para las diez de la noche, el alcohol y el sushi tomaban protagonismo, para las doce la música y el baile se adueñaban de las oficinas, para las dos de la mañana los protagonistas eran Martin y su elegida de turno para terminar la noche en su cama..
Así se sucedían las noches y los días en la prestigiosa editorial, hasta que el informe de ventas mensual llego al despacho de Agustín.
La estrepitosa caída de las ventas marcaba un sesenta por ciento menos que el bimestre anterior, la merma de facturación empezaban a hacer estragos en las finanzas del grupo. Claro que a Agustín más le preocupaba “el que dirán” que los magros ingresos.
“Esto se tiene que terminar”, grito Agustín a su hermana, exijo un cambio ya, los responsables son los de esa consultora mediocre y de mala muerte, quiero que lo soluciones de inmediato..
En el salón de reuniones, rodeando la mesa de nogal, se encontraban, encabezando la mesa Gabriel, a su derecha Agustín seguido por Melina y frente al titular de la consultora, parada, la licenciada Andrea Callejas.
Esto es un desastre dijo Agustín para romper el hielo, exijo una explicación.
-Andrea, Martin resulto un inoperante y su conducta estudiantil esta llevando a una quiebra segura a nuestros clientes. ¿En que basaste tu selección para el puesto?, ¿qué condiciones viste en Martin Sedan, para recomendarlo al puesto de jefe de redacción?, pregunto el ingeniero Méndez a su empleada.
Pasaron unos segundos interminables, insostenibles hasta que por fin con la voz quebrada Andrea dijo: “su IMAGEN era perfecta para el puesto”…
Cómplices del silencio, Agustín y Melina coincidían con el diagnóstico, mientras Gabriel sonriendo de lado, orgulloso de su elección no pudo contener la satisfacción de coincidir también… es que hoy “La imagen es todo…”  

Roberto Moya

Habilidades Sociales

TODOS PASTAMOS

Las mañanas de febrero son más frescas, pero también mas húmedas, pensó Gabriel, mientras apuraba un sorbo de café recién hecho, descalzo y aun desnudo mirando por el ventanal del cuarto que daba al jardín de su casa.
Sintió el impulso de pisar el verdísimo césped mojado, antes que el abrasador sol del verano secara cada gota de roció que en el lomo de las hojas aun había.
-Lastima no tener tiempo, se lamento. A las ocho en punto tenía que recibir en el aeropuerto a la Srita. Yudith Mascowel.
Yudith arribaría en el vuelo 975 de la empresa Varig procedente de San Pablo. La señorita Mascowen, CEO de la petrolera mas prospera del Brasil, venia a Buenos Aires a reclutar personal calificado para la futura planta que Petroline abriría en los próximos meses en la vasta patagonia Argentina.
Gabriel, como director general de la “Consultora Centenario” tendría que “aguantar” a la ejecutiva desde su llegada y durante su estadía acompañándola en cada entrevista que esta hiciera. Luego la despediría cuando setenta y dos horas después aborde el vuelo 635 de las 20 hs. rumbo a San Pablo sin escalas.
Sin convencimiento dio dos vueltas a la llave que cerraba el portón del garaje, el auto en marcha esperaba paciente  a Gabriel que con máxima lentitud cumplía con el ritual.
El ingeniero Gabriel Méndez vivía  a quince kilómetros del aeropuerto, en la llamada zona rural y a unos treinta y cinco aproximadamente de la capital.
La elección de vivir allí le había demandado demasiados sacrificios, se repetía Gabriel una y otra vez cuando la ocasión lo requería, lo obsesionaba la duda si la decisión había sido la correcta o si se había perdido algo importante en el camino.
El sacrificio más grande, pensaba él, sin duda había sido dejar atrás el poker con amigos, los caballos y las peleas clandestinas en el sótano de la vieja fábrica de hielo.
Es que si no dejaba atrás esa vida, era muy probable que se presentara alguien un dia reclamando su propia vida. Como pago a sus tremendas deudas.
Ahora solo pensaba en como hacer bien su trabajo, en como hacer el bien con su trabajo y recuperar algo de la confianza perdida.
Que elegante y que erguida caminaba Yudith. Nadie podría aventurar que aquella dama era dueña de una soltería y virginidad de más de sesenta años. Los llevaba con hidalguía y recelo a la vez. El indiscreto dato lo descubrió el anfitrión husmeando el currículo vitae. Ese que meses atrás enviara el directorio de Petroline a la casilla de correo del “Sr. Director de Consultora Centenario”
Cuando Gabriel estrecho su mano, una descarga eléctrica hizo erizar los bellos del ante brazo derecho.
Pero ¿quién es esta mujer?, pensó. Detrás de sus gafas oscuras se escondía una mirada fría, calculadora y no hacia falta ser muy experto para darse uno cuenta que se estaba frente a una despiadada maquina materialista.El mito hablaba que miss Yudith, como se hacia llamar en el circulo más rancio del empresariado brasilero, jamás se relaciono con persona alguna que fuese inferior a su clase social y a su nivel cultural, hija única del ultimo magnate petrolero vivo de la dinastía Mascowel, un padre déspota, autoritario enfermo de celos, capaz de mandar a encerrar de por vida a aquel que se atreviera a seducir a su “ único amor”, “su verdadero amor”, el “amor más puro” como solía referiste Don Fernando de Oliveira Cesar Mascowel cuando hablaba de su hija, Yudith  habría prometido  heredar y honrar el puesto que Don Fernando dejara, sin distracciones aberrantes como el enamoramiento, así es como la heredera definía a la posibilidad del matrimonio.
Estiro su brazo delgado, la mano seca, sin carne apenas, apretó la del local que daba así en ese instante la bienvenida a la ciudad. Ella, con voz aguda, firme he inquisidora, sólo dijo…
Buenos días ingeniero…no recuerdo su nombre, pero no es importante, solo espero que su agenda, la que me ha preparado no tenga baches y haya optimizado al extremo el tiempo, que por otra parte será muy breve aquí en Argentina, no soporto el calor, la humedad, y su idioma, por favor señores, que idioma tan básico, tan, simple ¿no? También espero que el personal a entrevistar sea de lo más calificado, aunque tengo mis serias dudas, jamás se ha encontrado buen personal por estas tierras, la displicencia y la holgazanería los define… ¿qué tan lejos estaciono su automóvil? Lo menos que caminemos bajo este sol insoportable y sin el aire acondicionado que es una bendición de dios, mejor… Perdón ingeniero no recuerdo su nombre….bueno, no es importante.
El silencio no duro demasiado, al cabo de unos minutos miss Yudith volvió al ataque.
Es que la ejecutiva no daba crédito a la obscena extensión  pampeana debido a su crianza, que desde la primera infancia sólo estuvo rodeada de edificios lujosos y colegios con régimen de internado, niña y luego mujer de ciudad, heredera de un imperio Yudith Mascowel nunca supo ni siquiera por que “La vaca pasta”…
Ingeniero… ¡¡que desperdicio!!, pero ¡ustedes están locos! Toda esta tierra solo para que unas cuantas vacas y un poco de pasto vivan por que la divina providencia es grande…mientras el mundo colapsa, las fabelas o villas, como dicen ustedes, amenazan a las grandes capitales, llenándolas de hambre y violencia, las edificaciones no tienen mas que ir hacia arriba, amenazando hasta el libre tránsito aéreo. Por favor que abandono…¡¡por favor..!!
Esta vez el silencio duro por el resto del viaje, como encontrar las palabras justas y medidas para explicar a Miss Yudith Mascowel que ella, Gabriel, la vaca y yo pastábamos de la misma tierra…


Roberto Moya